Destacado home

Enero: el mes más difícil del año para la salud mental

Compartir:
Enero: el mes más difícil del año para la salud mental

Enero suele asociarse con nuevos comienzos, propósitos y optimismo. Sin embargo, para millones de personas es también uno de los meses más complicados en términos de salud mental, con un aumento en los casos de depresión, ansiedad, estrés y sensación de vacío emocional. Especialistas coinciden en que no se trata de una coincidencia, sino de una combinación de factores sociales, económicos, biológicos y emocionales que convergen al inicio del año.

Durante diciembre, la vida cotidiana suele romperse: reuniones familiares, celebraciones, vacaciones, consumo elevado y una agenda social intensa. Cuando estas dinámicas terminan, muchas personas experimentan un “bajón postfestivo”, caracterizado por tristeza, apatía y desmotivación.

El regreso a la rutina, al trabajo o a la escuela puede sentirse abrupto, especialmente cuando las expectativas emocionales de las fiestas no se cumplieron: conflictos familiares, duelos recientes o soledad se hacen más visibles en enero.

La presión económica del inicio de año

Uno de los detonantes más fuertes es el impacto financiero. Los gastos decembrinos suelen dejar deudas en tarjetas de crédito, préstamos o compromisos económicos difíciles de cubrir. A esto se suman pagos como colegiaturas, impuestos, servicios y ajustes de precios que suelen llegar en enero.

Esta presión genera estrés crónico, ansiedad y sentimientos de culpa, particularmente en personas con empleos inestables o ingresos limitados, lo que puede agravar cuadros depresivos preexistentes.

Menos luz solar y cambios biológicos

En el hemisferio norte, enero coincide con días más cortos y menor exposición a la luz solar, lo que puede alterar los ritmos circadianos y la producción de serotonina y melatonina, neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y el sueño.

Este fenómeno está asociado al Trastorno Afectivo Estacional (TAE), que se manifiesta con cansancio constante, tristeza, aumento del sueño, dificultad para concentrarse y aislamiento social.

Especialistas subrayan que sentirse triste o desmotivado en enero no es una debilidad, sino una reacción humana ante múltiples presiones acumuladas. Sin embargo, cuando estos síntomas se prolongan, se intensifican o interfieren con la vida diaria, es fundamental buscar apoyo profesional.

Hablar del tema, normalizar el cuidado de la salud mental, mantener rutinas realistas, evitar la autoexigencia extrema y fortalecer redes de apoyo son pasos clave para atravesar este periodo.

Enero no tiene por qué ser un mes oscuro. Reconocer lo que ocurre emocionalmente en esta etapa es el primer paso para cuidarnos mejor y comenzar el año con mayor conciencia y equilibrio emocional

Banner
Banner
Banner