¿Por qué tiembla tanto en San Marcos Guerrero?

Luego del sismo de la madrugada de este 16 de enero, los ojos están puestos en Guerrero, pues ha sido epicentro de varios sismos de gran intensidad en el último mes.
Esto comenzó con un fuerte sismo de magnitud 6.5 la mañana del 2 de enero, cuyo epicentro se ubicó aproximadamente a 15 km al suroeste de San Marcos, a una profundidad de unos 10 km. Este movimiento fue ampliamente percibido en varias partes del país y provocó daños en viviendas de la zona, así como lamentables víctimas en la Ciudad de México.
Tras ese evento principal, la tierra no ha dejado de moverse. Miles de réplicas han sido registradas desde entonces. Para el 6 de enero, apenas cuatro días después del sismo inicial, se habían contabilizado alrededor de 2 800 réplicas, de acuerdo con datos del Servicio Sismológico Nacional. Aunque este número puede parecer alarmante, los especialistas señalan que es una respuesta normal de la corteza terrestre al reacomodarse después de un sismo fuerte.
La alta frecuencia de estos movimientos ha generado preocupación y ansiedad entre los habitantes de San Marcos y municipios cercanos. Algunos residentes han comentado que “tiembla a cada rato” y que optan por dormir al aire libre por temor a nuevas sacudidas, especialmente en viviendas con estructuras vulnerables.
¿Es una falla geológica?
Contrario a ciertos rumores, no existe evidencia científica de una falla geológica local denominada “Falla de San Marcos” que sea la responsable de esta actividad. El fenómeno está relacionado con la tectónica de placas: Guerrero se localiza sobre uno de los límites tectónicos más activos del país, donde la placa de Cocos se subduce bajo la placa de Norteamérica, generando la mayoría de los sismos en el Pacífico mexicano.
Esta región está vinculada con la denominada Brecha de Guerrero, un segmento del límite tectónico que ha permanecido más de un siglo sin un sismo mayor a magnitud 7. Aunque San Marcos no se ubica en el centro de esta brecha, forma parte del mismo sistema tectónico que se vigila de cerca por su potencial sísmico futuro.
Los equipos científicos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) y de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mantienen un monitoreo constante de la región, no solo de los sismos perceptibles, sino también de movimientos lentos o silentes que no se sienten pero que pueden influir en el comportamiento de la corteza terrestre.




